Decidir sin permiso
Octubre 2026
Durante mucho tiempo, a la mujer se le pidió que eligiera. Sensualidad o intelecto. Naturalidad o autoridad. Como si cada cualidad anulara a la otra, y la presencia tuviera que negociarse.
No acepto esa elección.
La naturalidad no es la ausencia de una decisión. Es la más exigente de todas. Una mujer natural no tiene nada que demostrar: hace lo que el momento le pide y dice lo que requiere, sin pedir permiso a nadie.
Ese es el momento para el que diseño. The After empieza cuando la ceremonia termina, cuando el protocolo se ha cumplido y nadie espera nada. Lo que una mujer hace entonces le pertenece solo a ella.
Una prenda para ese momento tampoco puede pedir permiso. No puede reclamar atención ni disculparse por tenerla. Debe acompañar a un cuerpo que se mueve en libertad, y apartarse para que lo que permanezca sea ella.
Por eso empiezo por el tejido y no por el efecto. El efecto pide ser visto. El tejido, bien elegido, permite a una mujer ser.
La autoridad no se reclama. Es lo que queda cuando ya no hay nada que justificar.
Rosa Gallach García